Paris Volcan
Julio Martínez
El 10 de octubre de 1986, varios edificios del centro de San Salvador, detuuvieron sus relojes a las 11.50 a.m.
El edificio de la cafetalera, el Ruben Darío, el de Riviera, el de la farmacia San Carlos, el Casino Salvadoreño, en fin... hasta el más pintado de los edificios se cayó.
Un día muy triste, tanto que la Guadalupe que regresaba conmigo del trabajo hacia su casa, tuvo su crisis nerviosa.
Horror en la capital. Sin embargo, ahi estaban el Teatro Nacional, la librería católica, el Lutecia, el portal de occidente, la Dalia y Paris Volcan, observando a la ciudad a sus pies, derrumbada. Unos edificios relativamente nuevos infartados; y ellos con casi cien años de existencia, fuertes como cuando fueron construídos.
Colosos, armados de su estructura diseñada en varios casos por un tal "C. Domínguez, Yngro. y arquitecto".
Ahí estan todavía. Callados, sigilosos, acostumbrados al ruido y al cambio en la ciudad.
